miércoles, 24 de marzo de 2010

KANT



Immanuel Kant Es el principal representante de la “Aufklärung”, la Ilustración alemana, y por la sistematización a la que sometió la estética puede ser considerado el padre de la estética contemporánea. Partiendo de Aristóteles (“theôría”, “prâxis”, “poíêsis”), establece en sus obras tres vías de investigación crítica: Crítica de la razón pura (1781), Crítica de la razón práctica (1787) y Crítica del juicio (1790).

En la comunicación humana, un sujeto A se comunica con un sujeto B a través de conceptos, que es el vehículo comunicativo (razón pura); en otro nivel (razón práctica), se comunican por normas, leyes, que responden a una razón (ética, moral); por último (juicio), existe una comunicación directa, sin nada entre los dos sujetos, que se da por amistad, dependencia, amor (experiencia estética). Esta última comunicación viene por sensibilidad (juicio de gusto), es individual, subjetiva, pero sometida al sentido común, que es la base del gusto. El gusto permite un juicio estético (“reflexivo”), a diferencia del no estético (“determinante”). Así como el determinante está sujeto a una norma o ley, el reflexivo se manifiesta sin tener en cuenta nada más, sin ideas previas, sin normas, aunque después de haberse emitido puede originar una norma.

Para Kant el juicio estético es un puente entre la razón pura y la práctica: el juicio de gusto puede relacionar el entendimiento y la imaginación, en una relación de armonía. El juicio estético no tiene una finalidad concreta, sino que es la conveniencia de las cosas para crear un estado de armonía entre el entendimiento y la imaginación. Encontramos en las formas bellas una finalidad, pero no concreta –el arte es necesario, pero no sabemos para qué–. Kant se plantea la pregunta de qué es lo que nos gusta en una obra de arte, denominándolo “facultad de presentar ideas estéticas”, que es la capacidad que tiene la forma bella en el arte. Es aquella representación de la imaginación que nos hace pensar, pero sin que ningún pensamiento le sea adecuado, ningún lenguaje puede expresarlo ni hacerlo inteligible. Las ideas estéticas de Kant no implican un conocimiento racional, muchas veces son ideas que no podemos expresar con palabras. Para Kant, el arte no viene de aquello que representa: lo representativo lleva a lo significativo, pero si lo aplicamos al arte invertimos el proceso de conocimiento –de la razón a lo sensible–. Por tanto, el arte no ha de representar necesariamente la realidad.

Afirma Kant que la estética es una paradoja: es la conceptualidad sin concepto, la finalidad sin fin; por tanto, separa lógica y estética, porque esta no tiene concepto.

Para Kant, es bello aquello que sin concepto gusta universalmente. Rompe la idea de la perfección interna de la belleza: las cosas no son bellas en sí mismas, sino por su impresión en nosotros. La universalidad del juicio estético proviene de un estado suprasensible, común a la naturaleza humana; así, la subjetividad estética, al ser común, propicia una cierta objetividad, basada en leyes naturales –aunque no conocemos su procedencia–. Las ideas estéticas, excitan el pensamiento sin un conocimiento conceptual. Al separar la estética de la racionalidad, Kant otorgó a esta una base de autonomía , poniendo los cimientos de la estética contemporánea.

En Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime (1764) Kant sistematiza otra categoría estética, lo “sublime”. Para Kant lo sublime es el exceso, el desbordamiento: así como la belleza es la forma contenida, limitada, humana, lo sublime desborda la forma, se dirige al infinito. La belleza comporta gusto, lo sublime atracción. La sublimidad es el punto donde la belleza pierde las formas, es el superlativo de la belleza. Lo sublime es “aquello absolutamente grande”, aquello que del infinito somos capaces de imaginar. Es lo que gusta inmediatamente por la resistencia que opone al interés de los sentidos: una música muy alta, un sabor muy fuerte, un olor muy intenso. Kant distingue un sublime “matemático” (del intelecto) y otro “dinámico” (de los sentidos); el matemático se opone a la comprensión, mientras que el dinámico puede amenazar nuestra integridad física (por ejemplo, una tormenta de mar).

"Una belleza de la naturaleza es una cosa bella; la belleza artística es una bella representación de una cosa".

Para mí lo que quiere decir Kant, es que cada cosa tiene su belleza y que es importante mirar más allá de los que a nosotros nos gusta para encontrar tesoros ocultos en cosas inesperadas.

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